Oceania y su mundo FUNGI
Clathrus archeri (Hongo pulpo)
Originario de Australia y Tasmania, este hongo sorprende por su aspecto: brazos rojos y espinosos emergen como tentáculos desde un huevo gelatinoso. Crece en suelos húmedos, ricos en materia orgánica, en bosques eucaliptales y áreas de matorral.
Desprende un olor fuerte que atrae insectos carroñeros, encargados de dispersar sus esporas. Aunque desagradable al olfato humano, es vital para el reciclaje de nutrientes.
No tiene uso gastronómico ni medicinal por su olor y consistencia, pero culturalmente fascina por su forma única.
Leratiomyces ceres (Hongo rojo de madera)
Presente en Australia, Nueva Zelanda y Polinesia. Prefiere sustratos de madera en descomposición, jardines urbanos y parques donde haya restos de corteza y astillas húmedas.
Su color rojo intenso lo hace inconfundible. Funciona como descomponedor primario, ayudando a transformar residuos vegetales en suelo fértil. Aunque no es tóxico mortal, no se consume. Su importancia radica en su abundancia y su capacidad para colonizar espacios alterados, regenerándolos.
Austropaxillus infundibuliformis
Endémico de Australia y Tasmania, este hongo micorrícico se asocia principalmente con eucaliptos. Crece en suelos ácidos, húmedos y ricos en hojarasca. Sus cuerpos fructíferos son grandes, en forma de embudo, con tonos marrones y crema.
Ecológicamente, es vital para bosques australianos, ya que facilita la absorción de nutrientes en suelos pobres. Aunque no es un hongo de consumo común, investigaciones recientes sugieren posibles propiedades antimicrobianas.